T D N – T R A S T O R N O – D E – D E F I C I T – D E – N A T U R A L E Z A 

Naturaleza y Salud y Espiritualidad

 

Quiero compartirte un hallazgo que te va a interesar.

¿Vas a menudo a la naturaleza? ¿Disfrutas el parque más cercano a tu casa o te dejas arrastrar por las obligaciones y se te pasan los días sin salir del asfalto y el suelo de mármol o de baldosa?

No sé tu pero yo siempre he sentido la necesidad de compensar los largos periodos inmersa en el centro de una gran ciudad, con su contaminación acústica, ambiental y ahora electromagnética.

¿A ti no te pasa? Algo me empujaba a buscar no sólo aire más puro sino toda la energía que emana la naturaleza: montes y árboles, animales y hierbas, tierra, ríos, rocas… y… la energía del Sol.

¿Haces deporte al aire libre? ¿Si? Qué gustazo!

Ciertamente a mi no me seduce mucho hacer ejercicio en un espacio cerrado, luz artificial, máquinas y ruidos, plásticos y barnices.

Quiero compartirte un hallazgo  que me  parece te va a interesar.

Hace un año me topé con un concepto nuevo para mi que llamó mi atención y que quizás tu no conozcas tampoco: TDN o Trastorno de Déficit de Naturaleza.

Lo encontré en el libro «Volver a la Naturaleza» de Richard Louv.

El autor aporta cientos de estudios que van más allá de lo que ya conocía, aunque, al leerlo, fue como si mi instinto me dijera: “¡Si ya te lo decía yo! ¿Por qué te crees que era tan pesado?”

Es posible que tú no tengas conciencia de la repercusión, que sin enterarte, está teniendo en tu ánimo y en tu motivación de vivir, el hecho de frecuentar poco la naturaleza.

Te cuento:

Estímulos cerebrales, más allá de tu salud

Claro que todos sabemos que la naturaleza aporta salud y equilibrio, así, generalizando. Pero quizás no tengas ni idea de que se está comprobando que su carencia te puede enfermar.

Y no estoy hablando del aire sucio de las ciudades y al enjambre de ondas y campos electromagnéticos que distorsionan los nuestros.

No se trata sólo de lo que afecta a tu cuerpo físicos. Parece que hay más y más trascendente.

«VOLVER A LA NATURALEZA o El valor del mundo natural para recuperar la salud individual y comunitaria»,  así se llama el libro, nos cuenta que cuando estás en un entorno natural ocurren estímulos sensoriales y anímicos muy potentes que van más allá del hecho de purificar tus pulmones o tonificar tu circulación sanguínea.

NATURALEZA VERSUS LA PANTALLA DEL ORDENADOR O TV

En la naturaleza los estímulos ocurren en 360º.

Tu campo visual, tus movimientos, tu atención se extiende, se expande, lo que te estimula partes del cerebro que a veces se llevan demasiado tiempo limitadas a una parcela bidimensional enfrente de tus ojos: pantallas de TV, ordenadores o móviles por mencionar los más usuales.

SOLDADOS RURALES / SOLDADOS DE CIUDAD

Richard Louv comenta el caso de mandos superiores de soldados norteamericanos que observaban con asombro cómo los soldados provenientes de lugares rurales tenían mayores capacidades para resolver problemas, moverse y tomar decisiones en las maniobras y entrenamientos de todo tipo a las que eran enfrentados.

Sus reflejos, agilidad mental, observación, atención, decisión y demás capacidades eran más amplias en los muchachos «de campo» mientras que los soldados provenientes de ciudades mostraban mayor torpeza estratégica.

Establecieron relación con su diferencia de hábitos.  Mientras los chicos del campo corretean y realizan actividades en la naturaleza (cazar, pescar, trepar, buscar frutos…) los chavales de ciudad desde niños se llevan horas en la bidimensionalidad de la pantalla de un ordenador  o de un televisor.

Por ello, pierden la capacidad de estar alerta, de percibir, sentir y reaccionar a lo que ocurre a su alrededor, ya que todo ocurre solo enfrente de sus ojos y dentro de un espacio físico pequeño y limitado.

ES VITAL RECUPERAR ESE CONTACTO

Caminar o contemplar la naturaleza te invita a escuchar, a observar, a tomar conciencia. La prisa de la actividad urbana no te deja mucho espacio para esa conciencia.

Admirar los fractales de los árboles, perderte en un evocador horizonte limpio, ensancharte en lo alto en una montaña en toda su magnitud, te enciende resortes a niveles profundos y te activa conciencia a niveles del alma, del ser espiritual que eres.

Sentir con cierta frecuencia este torrente de sensaciones no sólo ayuda a sanar desequilibrios sino que estos estudios que menciona Richard Louv hablan de que algunos de estos desequilibrios aparecen simple y llanamente como consecuencia de un déficit de contacto con la naturaleza.

Su carencia, simplemente nos desconecta.

Si sientes soledad, ansiedad, estrés, tristeza, apatía, fatiga, debilidad, dolor de cabeza, … quiero que tengas en cuenta que podrían ser síntomas de tu desconexión con tu entorno nartural.

Las sensaciones, emociones y estímulos que se desarrollan cuando estamos en el campo, en el mar o entre árboles es difícil obtenerlo de nada extraído de nuestras grandes ciudades, construidas desde esa desconexión.

Lo mismo es arriba que abajo, dentro que fuera (Ley Taoista)
SI TE DESCONECTAS DE TU ENTORNO NATURAL TE DESCONECTAS DE TU INTERIOR

Se han realizado observaciones en la evolución de enfermos alojados en las alas hospitalarias con vistas a zonas ajardinadas, que evolucionan globalmente mejor que los que están alojados en las alas cuyas vistas muestras edificios y tráfico de la ciudad.

Los síntomas más comunes de nuestra sociedad cuando entra en desequilibrio son estrés, ansiedad, depresión, adicciones (sustancias, comprar, comer,…)…

¿Sufres alguno de ellos?

Hacer deporte al aire libre entre árboles, pasear por parques, admirar una puesta de sol, escuchar los animales, embriagarte los ojos y la piel en lagos, ríos, etc… te conecta con tu ser esencial, tu ser más profundo, el que sabe que forma parte del todo, el que está por encima de las circunstancias.

La Naturaleza nos conecta con la fuente creadora:
el amor y su sentido de unidad.

Y todo ello con el lenguaje más universal y más emocionante: su belleza en generosidad y sin juicio.

Por eso es tan mágico. Por ello no es que sea sólo terapéutico, es que si hay déficit crea trastorno.

Si no te resulta fácil acercarte a menudo a la naturaleza siempre hay un parque más o menos cerca.  Es buena idea buscarse el hueco (mejor 2 o 3) a la semana para caminar, hacer deporte, escucharla  y escucharte. Tomarte ese tiempo y espacio para hacer conexión y recargar tus pilas (no hablo metafóricamente).

Vas a notarlo: aumentará tu alegría, tu gratitud, tu humildad, tu generosidad, por lo tanto tu salud.

La grandeza de la naturaleza es maravillosamente contagiosa.

Nos coloca en nuestro lugar,

un lugar de humildad ante esa grandeza,

nos asombra, nos enamora,

nos integra,

nos calma y nos colma

Ana Espiga

 

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